El jabón de Castilla tiene sus orígenes en la Edad Media, cuando era muy famoso en varios países de Europa y América. Los primeros jabones de Castilla fueron producidos en la “Corona de Castilla” (la cual se formó por la unión de los reinos de León y Castilla por los años 1230).
Ingredientes: Rosa de Castilla, Aceites Naturales, Cera de abeja y Glicerina orgánica
El Jabón de Rosa de Castilla por sus propiedades en sus pétalos es ideal para pieles secas y sensibles generándoles elasticidad y luminosidad, además contribuye al tratamiento contra arrugas, líneas de expresión e hinchazón.
Tiene propiedades regeneradoras e hidratantes, equilibra y calma la epidermis. Contiene vitaminas (C,E,K, carotenos) y antioxidantes que luchas contra los radicales libres, lo que explica su efecto en la preservación de la juventud de las células.
Un jabón que puede ser utilizado para lavar el cabello, para hidratar la piel, bañar las mascotas y unos cuantos usos inesperados como pueden ser: detergente de ropa, baño de burbujas o crema de afeitar unisex. En general puede verse como un jabón bastante completo y al cual se le pueden dar muchos usos.
La glicerina natural es un aceite graso que se obtiene a través de aceites vegetales de diferentes plantas. Su principal función en la cosmética es que es humectante, atrae el agua y la retiene en la piel para conservar la humedad y mantener el nivel de hidratación en esta. Suaviza y alisa la piel, reduciendo pequeñas arrugas e imperfecciones, elimina la resequedad y lo áspero de la piel. Proporciona elasticidad, combate la flacidez y logra una piel con apariencia rejuvenecida. Ideal para pieles sensibles o irritadas, pieles con dermatitis o eczemas favoreciendo al proceso de recuperación de la epidermis.
Ayuda a reducir la penetración de agentes irritantes en la piel.